Curiosamente, no estoy escuchando música clásica mientras escribo esta primera entrada de este blog. Si podria decirse que estoy escuchando un clásico, el álbum “Ballads” de John Coltrane, en formato disco de vinilo. Una delicia.
La intención de este espacio es simple: compartir mi gusto por la música, preferentemente clásica, y mi pasión por el audio. Ambas son parte de mi vida. La música es mi pasión, el audio una afición. Pocas cosas me resultan más satisfactorias que escuchar buena música en mi casa.
El título de este blog me representa. Medio clásico porque no es solo sobre música clásica, sino sobre toda buena música; el jazz también tiene un lugar privilegiado. Y medio audiófilo porque, si bien trato de escuchar música utilizando equipos de calidad un poco superior a la media, el verdadero objetivo es poder disfrutar más de la música grabada. Afortunadamente, hoy la tecnología nos permite disfrutar de música de excelente calidad reproduciéndola en equipos medianamente modestos —muchas veces un simple teléfono móvil— con la suficiente calidad para encontrar cosas nuevas a medida que la escuchamos. Escuchar música con atención es como degustar vinos, diferentes tipos de café o té; con el tiempo desarrollamos nuestra sensibilidad y comenzamos a detectar detalles, sabores y texturas que estaban presentes pero desapercibidos.
Robert Harley, en uno de sus libros sobre audio, utiliza una muy buena analogía que, a mi entender, resume uno de los propósitos de ser medio melómano, medio audiófilo: Harley propone que estar en una sala de concierto escuchando la orquesta en vivo es equivalente a estar mirando un lindo paisaje montañoso directamente. Escuchar la grabación de ese concierto sería equivalente a mirar el paisaje a través de múltiples ventanas de vidrio superpuestas. Como no podemos evitar los vidrios de las ventanas, cuanto más limpios y transparentes sean, mejor podremos disfrutar del paisaje original. Los múltiples componentes que -afortunadamente- nos permiten escuchar música en cualquier lugar sin tener la orquesta enfrente representan las ventanas.
Quiero terminar esta introducción antes de que se acabe Ballads. Simplemente, finalizo con una invitación a dialogar y a compartir en este espacio el placer de disfrutar de la música. Simplemente eso: disfrutar. Nos vemos en la próxima.
Londres, agosto 2025